domingo, 21 de febrero de 2010

Un domigo cualquiera.


Una tarde de domingo cualquiera
cuando el dolor de la soledad
llegue a tu corazón
sentirás la falta y notarás mi ausencia.
Miraras tus canas y te preguntarás
como serían los niños si los hubieseramos
engendrados juntos
¿tendría el color de sus ojos?
¿o su risa cantarina?
Querrás saber.
Verás atrás y no serán mis huellas
Las que esten al lado tuyo

1 comentario: