Sevilla, seis de la tarde. Está llena. Niños, jóvenes, madres, hombres y viejos pasean felices por el centro. La navidad ha pasado pero aún queda el Año Nuevo y los Reyes. Se respira felicidad. Se nota que ninguno de ellos ha probado la pérdida de un ser querido, la tristeza de tener a alguien lejos o un desamor. Pobres de corazón. Siento pena y ya no sólo por mí sino por ellos y por el mundo. Un mundo consumista, en el cual a los niños se les apremia con un móvil o con un ordenador y no se les ayuda a mantener vivo cosas como los deseos por la paz o por la radicalización del hambre. No. Un mundo donde sólo importa el "yo" y nada más. ¿Éste es el mundo que quiero para mis hijos? ¿Éste es el mundo en el que me tocó vivir? Mundo en el cual tiene más valor un móvil que una persona. El mundo está loco ya no se habla con hombres se habla con objetos.
Sé que me prometí no actualizar pero soy así. Necesitaba soltarlo y no necesitaba la inspiración para ello.
jueves, 29 de diciembre de 2011
jueves, 22 de diciembre de 2011
Es de sabios rectificar.
Mi musa inspiradora no se ha ido, rectifico, sólo se tomó unas vacaciones como yo haré. Volveré en cuanto vuelva.
miércoles, 21 de diciembre de 2011
Se fue
Por más que lo he intentado estos días, no he podido escribir. Lo he intentado ciertamente. Alimentándome de recuerdos difusos. Estaré un tiempo sin volver.
Mi inspiración se ha ido. Sólo espero que vuelva.
Nada más que añadir.
Mi inspiración se ha ido. Sólo espero que vuelva.
Nada más que añadir.
sábado, 17 de diciembre de 2011
No sigas esperando
Llegué a amar tanto sus ojos que, habiéndo pasado años y años, aún recuerdo la última vez que los vi.
Estaba de pie junto a las escaleras, yo bajaba mientras tarareaba una canción. En ese momento me creía especial. Ella me miraba y no podía hacer otra cosa que demostrar mi orgullo masculino sacándo pecho y poniéndome lo más recto que la maleta cargada de libros me permitía. En ese momento me creía tantas cosas, que ahora maldigo esas escaleras por no haberme dejado caer en aquel preciso instante.
No la contemplé mucho tiempo, quizás unos segundos. Los suficientes para hallar en sus ojos miedo, inseguridad, tristeza. En ese momento me creía tan especial que no podía entender el por qué sus ojos verdes estaban tan melancólicos. Ahora, años después, lo entiendo. No me costó tanto entenderlo pero bastaron unos segundos para perder todo aquello que preparé. Todo ese discurso inútil ahora y que aún recuerdo como sus ojos, no sirvió de nada. Todas las mañanas durante tres años me miraba al espejo mientras recitaba esas palabrerías como si de un Ovidio me tratase. ¿Y todo para qué? Para recordar día tras día aquellos ojos que me miraban.
Era su último día y yo ni lo imaginaba. Esperé y esperé aquel que era el último día para mí pero ella nunca llegó. Sé perfectamente que nunca llegará y que nunca más la veré.
¿Por qué hago este discurso?, os preguntaréis. Mañana volveré a aquel mismo sitio donde la vi por última vez y probablemente la vea allí. Quieta, asustada, callada, hermosa como a mí me gusta verla. Sin embargo, sé que todo será producto de mi ingrata mente que juega con los más puros sentimientos y jóvenes recuerdos de este pobre viejo que se encuentra achacado con dolencias de la edad.
¿Si la viese? Si la viese tendría que cambiar mi discurso. Tendría que decir que el único amor que tuve se llamaba literatura, que la única compañía que tuve era el de los libros y mi lugar preferido para recordarla se llama biblioteca. Si la encontrara tal vez, estará cambiada. Probablemente tenga réplicas en miniatura de ella. Ella siempre quiso tener muchos hijos. Y estará casada seguramente. No. No estoy triste como pensais. Quizás lo merezca. Siempre fui un egoísta y otro más valiente se la llevaría.
¿Por qué habré sido tan cobarde? Veo ahora que los libros de caballeria no me han servido de mucho. Sonrío con la estúpida esperanza de volverte a encontrar mientras bajo aquellas escaleras tan doblado como el peso de los años y la mala conciencia hacen que me encorbe. Entonces en el último tramo de las escaleras comenzaría mi prodigioso discurso retomado de fechas anteriores pero depurado de errores. Te cogería de la mano y te reirías de mí. Como tantas veces temí. Sé que ese temor era infundado en el pasado pero ahora a mis años y a los tuyos, ver a un viejo sosteniendo la mano de una vieja conocida y desconocidad a la vez, es un tanto ridículo. Suspiro como aquellos suspiros que me afanaba por esconder frente a ti pero que, en ocasiones, me era imposible. Duermo esperando poder llegar a mañana y rezando por que tú también llegues como hago cada noche.
Estaba de pie junto a las escaleras, yo bajaba mientras tarareaba una canción. En ese momento me creía especial. Ella me miraba y no podía hacer otra cosa que demostrar mi orgullo masculino sacándo pecho y poniéndome lo más recto que la maleta cargada de libros me permitía. En ese momento me creía tantas cosas, que ahora maldigo esas escaleras por no haberme dejado caer en aquel preciso instante.
No la contemplé mucho tiempo, quizás unos segundos. Los suficientes para hallar en sus ojos miedo, inseguridad, tristeza. En ese momento me creía tan especial que no podía entender el por qué sus ojos verdes estaban tan melancólicos. Ahora, años después, lo entiendo. No me costó tanto entenderlo pero bastaron unos segundos para perder todo aquello que preparé. Todo ese discurso inútil ahora y que aún recuerdo como sus ojos, no sirvió de nada. Todas las mañanas durante tres años me miraba al espejo mientras recitaba esas palabrerías como si de un Ovidio me tratase. ¿Y todo para qué? Para recordar día tras día aquellos ojos que me miraban.
Era su último día y yo ni lo imaginaba. Esperé y esperé aquel que era el último día para mí pero ella nunca llegó. Sé perfectamente que nunca llegará y que nunca más la veré.
¿Por qué hago este discurso?, os preguntaréis. Mañana volveré a aquel mismo sitio donde la vi por última vez y probablemente la vea allí. Quieta, asustada, callada, hermosa como a mí me gusta verla. Sin embargo, sé que todo será producto de mi ingrata mente que juega con los más puros sentimientos y jóvenes recuerdos de este pobre viejo que se encuentra achacado con dolencias de la edad.
¿Si la viese? Si la viese tendría que cambiar mi discurso. Tendría que decir que el único amor que tuve se llamaba literatura, que la única compañía que tuve era el de los libros y mi lugar preferido para recordarla se llama biblioteca. Si la encontrara tal vez, estará cambiada. Probablemente tenga réplicas en miniatura de ella. Ella siempre quiso tener muchos hijos. Y estará casada seguramente. No. No estoy triste como pensais. Quizás lo merezca. Siempre fui un egoísta y otro más valiente se la llevaría.
¿Por qué habré sido tan cobarde? Veo ahora que los libros de caballeria no me han servido de mucho. Sonrío con la estúpida esperanza de volverte a encontrar mientras bajo aquellas escaleras tan doblado como el peso de los años y la mala conciencia hacen que me encorbe. Entonces en el último tramo de las escaleras comenzaría mi prodigioso discurso retomado de fechas anteriores pero depurado de errores. Te cogería de la mano y te reirías de mí. Como tantas veces temí. Sé que ese temor era infundado en el pasado pero ahora a mis años y a los tuyos, ver a un viejo sosteniendo la mano de una vieja conocida y desconocidad a la vez, es un tanto ridículo. Suspiro como aquellos suspiros que me afanaba por esconder frente a ti pero que, en ocasiones, me era imposible. Duermo esperando poder llegar a mañana y rezando por que tú también llegues como hago cada noche.
Eco y Hera
Eco castigada llora por Hera,
cruel diosa al silencio condenada,
de repetir palabras prisionera
peor pago tuvo esta enamorada.
Lágrimas recorren todas sinceras
y de la naturaleza arropada
pues los animales sienten lástima
al ver por sus mejillas lágrimas.
Liríope, buena madre preocupada
de su hijo el futuro entristecedor,
reflejos y espejos por ella privada
o tendrá desenlace devastador.
Niño de belleza nunca encontrada
de destino ilógico es poseedor
hermosura que despierta pasión
y le privará incluso de la razón.
Redondo fuego asomado en la colina
riachuelo sereno que está bajando
por la montaña al lado de una encina
Narciso corriendo y cazando
dispara flecha al ciervo en la esquina
no imagina que lo están observando
ninfa escondida con agudeza
y cautivada por su belleza.
Narciso, de pronto, escuchando un crujir
y él con su arco apunta aquel lugar
pregunta primero, "¿Hay alguien aquí?"
la niña que reza de callar
a los dioses repite "aquí, aquí"
duda si acercarse o quedarse allí.
¡Desgraciado, va a su fin sin saberlo!
¡Desdichada, lo conduces sin quererlo!
El joven entre los árboles mirando
se decide a gritar a la ninfa "Ven"
la ninfa entre los árboles amando
sale y brazos abiertos, repite "Ven"
Narciso a la ninfa despreciando
se aparta para que el beso no le den,
la desconsolada muchacha se aleja
y en una cueva morir se deja.
Diosa Venganza buscando justicia
castiga al joven por su honestidad
ha herido a la ninfa con su malicia
y recibirá un castigo de verdad,
obteniendo un hechizo que es milicia
de él escapar, se querrá con saciedad
y el joven que en el agua se mira
se pregunta quien es él y suspira
Pobre chico de él mismo enamorado,
y no pudiendo de su reflejo apartarse
que sin darse cuenta muere ahogado
Avisando a que de tanto amarse
todos pueden morir reflejados
y pudiéndo sus almas enturbiarse
como lo hizo aquel reflejo malvado.
¡Jóvenes es un pecado capital
y apartarse de la soberbia es vital!
cruel diosa al silencio condenada,
de repetir palabras prisionera
peor pago tuvo esta enamorada.
Lágrimas recorren todas sinceras
y de la naturaleza arropada
pues los animales sienten lástima
al ver por sus mejillas lágrimas.
Liríope, buena madre preocupada
de su hijo el futuro entristecedor,
reflejos y espejos por ella privada
o tendrá desenlace devastador.
Niño de belleza nunca encontrada
de destino ilógico es poseedor
hermosura que despierta pasión
y le privará incluso de la razón.
Redondo fuego asomado en la colina
riachuelo sereno que está bajando
por la montaña al lado de una encina
Narciso corriendo y cazando
dispara flecha al ciervo en la esquina
no imagina que lo están observando
ninfa escondida con agudeza
y cautivada por su belleza.
Narciso, de pronto, escuchando un crujir
y él con su arco apunta aquel lugar
pregunta primero, "¿Hay alguien aquí?"
la niña que reza de callar
a los dioses repite "aquí, aquí"
duda si acercarse o quedarse allí.
¡Desgraciado, va a su fin sin saberlo!
¡Desdichada, lo conduces sin quererlo!
El joven entre los árboles mirando
se decide a gritar a la ninfa "Ven"
la ninfa entre los árboles amando
sale y brazos abiertos, repite "Ven"
Narciso a la ninfa despreciando
se aparta para que el beso no le den,
la desconsolada muchacha se aleja
y en una cueva morir se deja.
Diosa Venganza buscando justicia
castiga al joven por su honestidad
ha herido a la ninfa con su malicia
y recibirá un castigo de verdad,
obteniendo un hechizo que es milicia
de él escapar, se querrá con saciedad
y el joven que en el agua se mira
se pregunta quien es él y suspira
Pobre chico de él mismo enamorado,
y no pudiendo de su reflejo apartarse
que sin darse cuenta muere ahogado
Avisando a que de tanto amarse
todos pueden morir reflejados
y pudiéndo sus almas enturbiarse
como lo hizo aquel reflejo malvado.
¡Jóvenes es un pecado capital
y apartarse de la soberbia es vital!
lunes, 12 de diciembre de 2011
No existe miedo peor
-¿Tienes miedo a la oscuridad?
-Yo no.
-¿Tienes miedo a los fantamas?
-Que va.
-¿Tienes miedo a las serpientes, arañas, palabras largas, a las personas, a los mentirosos, a los enemigos, a los incrédulos?
-Para nada.
-¿Quizás claustrofobia, altofobia o agateofobia?
-Ni pensarlo.
-¿Puede que tenga miedo a la soledad, a los números, a los truenos, a la imperfección, a las estrellas?
-No.
-¿Al desorden, a la rutina, al fracaso, a bailar, al tiempo, al demonio?
-No creo.
-¿Entonces a qué tienes miedo?
-A perderte...
-Yo no.
-¿Tienes miedo a los fantamas?
-Que va.
-¿Tienes miedo a las serpientes, arañas, palabras largas, a las personas, a los mentirosos, a los enemigos, a los incrédulos?
-Para nada.
-¿Quizás claustrofobia, altofobia o agateofobia?
-Ni pensarlo.
-¿Puede que tenga miedo a la soledad, a los números, a los truenos, a la imperfección, a las estrellas?
-No.
-¿Al desorden, a la rutina, al fracaso, a bailar, al tiempo, al demonio?
-No creo.
-¿Entonces a qué tienes miedo?
-A perderte...
sábado, 10 de diciembre de 2011
Confusión
¿Y si realmente no te quiero? ¿Y si todo es un espejismo? ¿Y si el amor es un invento? Dejáte de inventos estúpida cabeza. Existe y es él. ¿Él o ÉL? No, es él. Cabeza dile al corazón que se calle que no me deja pensar. No lo escuches. Es él y punto. No sabes nada del otro pero cuando sonríe...¡Cuando sonríe nada! Estúpida más que estúpida. ¿Qué haces con tu vida? Nada. Miralo ahí está. Maldita sea todas las hojas se cayeron. ¡Muy bonito causador de accidentes no me ayudes a recoger lo que has causado! Tranquilo, si esto no es nada con el revuelo que me estás causando.
Cobarde
Dices que me quieres. Sin embargo, yo siempre veo lo mismo. Un hombre sentado que no hace nada por demostrarlo, que mueve la boca recordándome a los títeres de calcetines que me hacía de pequeña. Un hombre cuyo destino está regido por unos pensamientos estúpidos. Dices que me quieres bajo una hipócrita sonrisa que delata el miedo que sientes cuando lo dices. Tienes tanto miedo a que te descubra como yo a descubrirte. Dices tantas cosas al cabo del día que acabo sólo enterándome de esas dos palabra que, ahora, no me importan lo más mínimo. ¿Sabes por qué? Porque eres un cobarde, esa es la razón. La razón por la que tú has cambiado, yo he cambiado y mi vida va a cambiar.
Algún día. Sí...algún día, cogeré esa puerta que ves allí y tras un portazo verás todo lo que te has perdido. Y además, ese todo se llevará consigo tu pasado, tu presente y tu futuro. Pero, claramente, tú permacerás sentado como hasta ahora.
Algún día. Sí...algún día, cogeré esa puerta que ves allí y tras un portazo verás todo lo que te has perdido. Y además, ese todo se llevará consigo tu pasado, tu presente y tu futuro. Pero, claramente, tú permacerás sentado como hasta ahora.
miércoles, 7 de diciembre de 2011
Traidora Luna que mató a las estrellas.
La luna me sonríe desde arriba
es fría se alegra de mi desdicha.
La noche sale con su velo oscuro,
llora por perder un amor tan puro.
Las estrellas ya no salen por miedo
tristes por perder algo tan sincero.
Esta noche ya no tiene claridad
menos la de la Luna y su enemistad.
El síntoma de esta mala porfía
es que mis noches ahora son mis días.
El cuervo se ha negado a darme muerte
tú, mi amada, has corrido mejor suerte.
Tu alma ha abandonado el velo mortal
por cruzar la daga al pecho sentimental.
Mis manos condenaron al asesino
la venganza no llevó a tu destino.
Las lágrimas no curan mis heridas
son amargas, me raspan las mejillas.
El tormento que me da perderte
no es mayor que la venganza en mi mente.
El eterno me mira desde arriba
llora, quiere que castigo reciba.
El castigo no es pena, me da igual
siempre que alcance contigo eternidad.
es fría se alegra de mi desdicha.
La noche sale con su velo oscuro,
llora por perder un amor tan puro.
Las estrellas ya no salen por miedo
tristes por perder algo tan sincero.
Esta noche ya no tiene claridad
menos la de la Luna y su enemistad.
El síntoma de esta mala porfía
es que mis noches ahora son mis días.
El cuervo se ha negado a darme muerte
tú, mi amada, has corrido mejor suerte.
Tu alma ha abandonado el velo mortal
por cruzar la daga al pecho sentimental.
Mis manos condenaron al asesino
la venganza no llevó a tu destino.
Las lágrimas no curan mis heridas
son amargas, me raspan las mejillas.
El tormento que me da perderte
no es mayor que la venganza en mi mente.
El eterno me mira desde arriba
llora, quiere que castigo reciba.
El castigo no es pena, me da igual
siempre que alcance contigo eternidad.
No lo permita
¿Usted sufre, ama, siente? Usted no sabe nada de lo que yo sufro, amo o siento. Así que déjeme de mirar como si le hubiese roto algo porque, señor mío, el único que ha hecho tal cosa es usted. Y no, no sólo hablo de mi corazón. Hablo de mi alma, de esperanza, de ilusiones. Así que no finja más, diga ya lo que tenga que decir porque no aguanto más esa mirada puesta sobre mí. Yo sé que usted tiene miedo pero pregúntele a Dios si yo no lo tengo.
No, ya no espero nada de nadie. Ni siquiera de ti pero he de decirle que sería un alivio saber lo que siente para poder elegir. No me sonría. Una sonrisa es muy hipócrita cuando no se siente, porque si se siente de verdad se debería decir.
La vida no es fácil, usted lo sabe mejor que yo. El amor es el invento más complicado del hombre pero también es el más puro. El miedo, la cobardía, el fracaso son las fronteras que limitan esa pureza. No permitas que se corrompa un corazón puro que entrega amor porque, entonces, se estaría corrumpiendo a sí mismo.
No, ya no espero nada de nadie. Ni siquiera de ti pero he de decirle que sería un alivio saber lo que siente para poder elegir. No me sonría. Una sonrisa es muy hipócrita cuando no se siente, porque si se siente de verdad se debería decir.
La vida no es fácil, usted lo sabe mejor que yo. El amor es el invento más complicado del hombre pero también es el más puro. El miedo, la cobardía, el fracaso son las fronteras que limitan esa pureza. No permitas que se corrompa un corazón puro que entrega amor porque, entonces, se estaría corrumpiendo a sí mismo.
sábado, 3 de diciembre de 2011
Diario de una escritora frustrada
Me he dado cuenta que, a medida que pasan los años, creo menos en lo que escribo. He descubierto que cada día me cuesta más creer en el amor. Tengo que decir que a veces pienso que el amor es un yogurt con fecha de caducidad. El mío ha durado un verano, a veces, dos. No me han tratado tan mal, al menos me han ayudado a soltar el dolor hecho palabras. Sin embargo, la noche me acusa y quiere que suelte lágrimas. Envidio a Martín Fierro que pudo partir su guitarra, yo no puedo hacer eso con el arco de Cupido. Me alejo, me aparto pero siempre es lo mismo. Vuelvo a caer una y otra vez y mi corazón cae al suelo también después.
viernes, 2 de diciembre de 2011
Invierno.
Querida naturaleza,
te has vuelto tan fría como yo. Tus hojas caen al ritmo que el viento las derrama pero no traen lágrimas, te pareces tanto a mí...Sabes perfectamente que aquello que hace que te caigas se irá y volverán las aves para alegrarte el alma. El Sol será un Sol brillante que, incluso, te haga sudar de pasión y no será un Sol flojo y sin esperanzas. Llueves, luego el pensamiento del Sol sale débil y tenue y te alegras después. Sabes perfectamente que en un futuro el Sol estará contigo y será ese u otro más fuerte.
te has vuelto tan fría como yo. Tus hojas caen al ritmo que el viento las derrama pero no traen lágrimas, te pareces tanto a mí...Sabes perfectamente que aquello que hace que te caigas se irá y volverán las aves para alegrarte el alma. El Sol será un Sol brillante que, incluso, te haga sudar de pasión y no será un Sol flojo y sin esperanzas. Llueves, luego el pensamiento del Sol sale débil y tenue y te alegras después. Sabes perfectamente que en un futuro el Sol estará contigo y será ese u otro más fuerte.
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