jueves, 29 de diciembre de 2011

Materioconsumismo

Sevilla, seis de la tarde. Está llena. Niños, jóvenes, madres, hombres y viejos pasean felices por el centro. La navidad ha pasado pero aún queda el Año Nuevo y los Reyes. Se respira felicidad. Se nota que ninguno de ellos ha probado la pérdida de un ser querido, la tristeza de tener a alguien lejos o un desamor. Pobres de corazón. Siento pena y ya no sólo por mí sino por ellos y por el mundo. Un mundo consumista, en el cual a los niños se les apremia con un móvil o con un ordenador y no se les ayuda a mantener vivo cosas como los deseos por la paz o por la radicalización del hambre. No. Un mundo donde sólo importa el "yo" y nada más. ¿Éste es el mundo que quiero para mis hijos? ¿Éste es el mundo en el que me tocó vivir? Mundo en el cual tiene más valor un móvil que una persona. El mundo está loco ya no se habla con hombres se habla con objetos.

Sé que me prometí no actualizar pero soy así. Necesitaba soltarlo y no necesitaba la inspiración para ello.

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