sábado, 26 de junio de 2010

Beber en tu taza


El amor es como beber en una taza de café y yo quiero beberla por siempre contigo...

jueves, 24 de junio de 2010

Cada caida es un paso a madurar


Un día más, una noche más y una luna más. Aparentemente todo es corriente pero hay algo diferente. Imaginese, querido lector, que todo lo que piensas, sientes o crees se rompe en un instante con unas palabras y en ellas se levantan todas tus sospechas. Nada a cambiado. No cambió por ti. Toda tu vida no fue suficiente para esa persona. Ofrecerle todo lo que podías darle no fue bastante. Todas las palabras se han convertido en mentiras. Todo: proyectos, ilusiones, recuerdos.... terminan en una palabra: rotos. Te das cuenta de que tu vida fue un teatro, él fue un gran actor y tú una ciega que pensaba que todo aquello era verdad..
Pero como se habrá dado cuenta, en esta vida no todo es tristeza. Los hechos malos no ayuda a fortalecernos, a ser mejores y mirar hacia delante. En conclusión, a madurar. Cada caida duele pero menos que la anterior y debemos pensar que es un paso más hacia la madurez. Como se habrán dado cuenta, no estoy en mis mejores días pero...intento mirar el lado positivo de la caida, y creo, que lo estoy consiguiendo.

jueves, 17 de junio de 2010

Los extremos, en ocasiones, se tocan.


¿De qué te vale? ¿De qué me vale? ¿De qué nos vale?

Llorar, reir, amar y odiar

tener, perder, recordar y olvidar

¿No lo sabes verdad?

No te das cuenta.

Tú dices blanco

y yo respondo negro.

Tú susuras agua

y yo grito fuego

Somos contrarios

Tan contrarios que te quiero....

sábado, 5 de junio de 2010

Otro mandamiento: No confundirás el ser libre con el no amar...


El sonido de los pájaros me recuerda a mí. Sí, amor, a tí. Es una tarde, donde el sol irradia, donde los niños juegan y donde el amor juega al amor. Menos tú y yo sobretodo yo, pues te has ido y has dejado soledad en mí y por eso el hueco sonido de los pájaros me recuerda a mí. A mí amor pero tambien a tí porque tú eres libre y vuelas. Vuelas sin pensar. Yo aspiro a ser libre pero el corazón me pesa y no puedo arrancarme a volar. ¡Te maldigo! Maldigo mi corazón que eres tú. ¡Pero te bendigo! Porque te amo, te amo y te vuelvo a amar. Libre eres libre, te abrí la jaula sin más. Volviste y te la volví a cerrar. Me la dejé abierta porque eras lo que querías y ya jamás regresaste. Venías a mis ventanas por las noches para que te hechara algo de pan, yo sin pensarlo lo echaba y te volvías a escapar. ¿Eso era amor? No, yo misma lo respondo y aun así sigo hechandote pan y tú sigues queriendo, entras en la jaula y luego te vas. Pasó el tiempo y paré de contar las horas que no venías, aprendí a olvidar. Ya no hay lágrimas de tristeza sino de felicidad porque he comprendido que no vale la pena llorar por alguien al que se le olvidó luchar.