martes, 26 de junio de 2012

Perdóname

Perdóname por tantas noches sola, a veces soy un tremendo estúpido que no capta las indirectas. Perdóname por las veces que he fingido estar bien, debí decírtelo pero es tan difícil cuando te veo feliz...Perdóname por las vidas en las que no aparecí, no tuve la culpa de nacer algo más lejos de ti. Perdóname por no saber que existías, aunque la intuición la tenía. Perdóname por no decírtelo cuando debí, ya sé que las cosas no se hacen así. Perdóname por el frío hielo que a veces rodeaba mi cuerpo, por los días escondiendo lágrimas y poniendo sonrisas, por apagar cierta luz en tu mirada. Perdóname por amarte y no olvidarme de ti.

Mi muerte más fría

Corre tiempo, corre
que por correr no tengas prisa
a veces adoro la muerte,
otras amo la vida.


Y me alegran las noches triste
con tus idas, mi venida
porque a veces llenan a mi alma
mis versos de alegría.


Otras me llega llorando, y
me llena de caricias
le gusta besarme los labios
con una sonrisa fría.


La vida no tiene sentido,
y soy materia rígida
mientras pido otros dedos
que me indiquen la salida.

jueves, 21 de junio de 2012

-¿Cómo te llamas?



Entonces lo comprendí. Esa persona que preguntaba mi nombre, no me conocía, ni yo tampoco a ella. Ahora podía crearme a mí misma. Ser otra persona diferente, romper con el pasado como la que rompe con una foto de esas que viene en marcos recién comprados. Sonreí. Ahora podía imaginar mundos nuevos, ahora podía hacerme, fabricarme y nunca, jamás, permitir que esa persona que preguntaba mi nombre me moldease. Le añadí un diminutivo a mi nombre como un acto reflejo de cambiarme a mí misma. Siempre quise ser así. Siempre quise ser igual de valiente para decirle a aquella persona, que me preguntaba a escasos milímetros de mi cara cómo me llamaba, que yo era de una forma totalmente diferente a lo que en realidad era. Siempre quise fingir, romper los lazos de mi yo. Aquel yo que tan poco me gustaba ya. Siempre quise ser actriz y actuar delante de algún desconocido que, ante tal espectáculo, se viese obligado a inclinarse hacia delante en su silla con los ojos muy abiertos. Ahora no tenía más remedio que actuar ante ti. 




Quizás sólo era una forma de protegerme.

jueves, 14 de junio de 2012

Recuérdame

Tú lo dijiste, dijiste que iba a ser la única que la conocería. Yo fui, yo he sido y yo esperaba ser la única que....da igual, da igual, olvídalo. No, no, mejor escúchame. No puedes, no deberías haberlo hecho así. Si lo hubieses hecho de otra forma quizás yo te hubiese perdonado, pero ahora es tan tarde...

Mira déjalo. Mejor será que te vayas. Quiero eso, sí. Quiero que simplemente te vayas, que no mires más atrás y si algún día decides hacerlo recuérdame como el más bello recuerdo que conserva tu sucia alma.

sábado, 9 de junio de 2012

Olvido

Desde entonces sólo guardo en mi cajón unos libros, unas notas sobre cómo podría haber sido nuestras historia y, por muy fuerte que cierre el cajón, siempre escucho un corazón que no para de gritar tu nombre.

jueves, 7 de junio de 2012

Puedes irte

Puedes irte con él. Eres libre. Puedes hacer cualquier cosa. No te rogaré ni suplicaré que vuelvas, tampoco lloraré. Vete. Pero antes déjame decirte algo y piénsalo, porque yo sé lo que sientes. Yo sé perfectamente que, cuando despiertas, no es a esa persona a la que buscas. Buscas mis ojos y mis labios. Me busca a mí. Sé también que, cuando el destino nos separe definitivamente, pensarás en qué habrá sido de mí. Conozco perfectamente esa intención que tienes de llamar a un futuro hijo con mi propio nombre para que, cada vez que lo nombres, puedas pensar cómo habría sido tu vida si ese niño hubiese sido mío. Y ahora sé que no te vas a ir, eso también lo sé. 


Te amo. 

viernes, 1 de junio de 2012

Quizás

Lo sé, fui demasiado cobarde como para decirte algo. Mayoritariamente no suelo no escuchar, no suelo escapar, no suelo irme sin decir apenas un adiós. Pero cuando quieres mucho a alguien, es mejor no escuchar pero tampoco se debe hablar, es mejor permanecer pero escapar a la vez y mucho mejor irte sin soltar una sola palabra de despedida. Quizás duela demasiado, quizás nunca encontraremos el día correcto para ello, o quizás tengamos tanto miedo que es mejor desaparecer sin dejar huella. 

Yo nunca había hecho eso. He conocido a muchos "viajeros" en mi vida que, en un momento determinado,  desaparecían sin dejar rastro. Yo nunca lo hice. Seguramente era porque me afanaba a la rutina y tenía miedo de escapar, y mucho más de ti. Sin embargo, llegó mi día y tuve que transformarme en uno de esos "viajeros", coger mi capa e irme, y, a día de hoy, no me avergüenzo. Fue mejor así, o eso me gusta creer, porque ahora estoy amando la libertad. Aquella libertad que nunca me permitiste saborear, de la cual me privaste y que merecía.

No te voy a mentir. Te echo de menos y añoro aún la esperanza de que me hagas cambiar de idea, que me cojas del brazo y me hagas volver y, si hiciese falta, que me secuestrases. ¿Pero de que me vale? Me he convertido en "viajera". Ya viajé por los mares de lágrimas saladas, creo recordar que tardé algo así como un mes pero pude hacerlo; ya viajé por el desierto solitario de miradas, a veces lo anhelaba pero conseguí evitarlo; ya suprimí la ruta de tu imagen, esa fue sin duda una de las que más me costó después de la de la ruta de los sueños. Y con esto, me he dado cuenta de que no soy tan cobarde como yo pienso.



Hoy me he enamorado, 
creo recordar que fue
justo en esa esquina 
de su piel.

Hoy me he enamorado,
cuántas veces no sé,
no sé si serán
dos o tres.

Pero yo lo sé
apenas sin querer
yo me enamoré
luego....
luego, desgraciadamente, lo olvidé.