Yo nunca había hecho eso. He conocido a muchos "viajeros" en mi vida que, en un momento determinado, desaparecían sin dejar rastro. Yo nunca lo hice. Seguramente era porque me afanaba a la rutina y tenía miedo de escapar, y mucho más de ti. Sin embargo, llegó mi día y tuve que transformarme en uno de esos "viajeros", coger mi capa e irme, y, a día de hoy, no me avergüenzo. Fue mejor así, o eso me gusta creer, porque ahora estoy amando la libertad. Aquella libertad que nunca me permitiste saborear, de la cual me privaste y que merecía.
No te voy a mentir. Te echo de menos y añoro aún la esperanza de que me hagas cambiar de idea, que me cojas del brazo y me hagas volver y, si hiciese falta, que me secuestrases. ¿Pero de que me vale? Me he convertido en "viajera". Ya viajé por los mares de lágrimas saladas, creo recordar que tardé algo así como un mes pero pude hacerlo; ya viajé por el desierto solitario de miradas, a veces lo anhelaba pero conseguí evitarlo; ya suprimí la ruta de tu imagen, esa fue sin duda una de las que más me costó después de la de la ruta de los sueños. Y con esto, me he dado cuenta de que no soy tan cobarde como yo pienso.
Hoy me he enamorado,
creo recordar que fue
justo en esa esquina
de su piel.
Hoy me he enamorado,
cuántas veces no sé,
no sé si serán
dos o tres.
Pero yo lo sé
apenas sin querer
yo me enamoré
luego....
luego, desgraciadamente, lo olvidé.
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