Puedes irte con él. Eres libre. Puedes hacer cualquier cosa. No te rogaré ni suplicaré que vuelvas, tampoco lloraré. Vete. Pero antes déjame decirte algo y piénsalo, porque yo sé lo que sientes. Yo sé perfectamente que, cuando despiertas, no es a esa persona a la que buscas. Buscas mis ojos y mis labios. Me busca a mí. Sé también que, cuando el destino nos separe definitivamente, pensarás en qué habrá sido de mí. Conozco perfectamente esa intención que tienes de llamar a un futuro hijo con mi propio nombre para que, cada vez que lo nombres, puedas pensar cómo habría sido tu vida si ese niño hubiese sido mío. Y ahora sé que no te vas a ir, eso también lo sé.
Te amo.
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