
¿Qué haremos cuando no nos quede nada por lo que luchar? Cuando el día a día, o lo que es lo mismo, la monotonía sea tan aburrida que no nos deje ni respirar. Cuando yo, o lo que es peor, tú, te preguntes si es realmente eso lo que quieres. Suspires cada día mientras pienses: "Tranquilo, eso fue lo que elegiste" y te resignes a que ese es tu destino mientras intentas sonreir. ¿Qué haremos cuando lo único que cambie sea la ropa que lleves? Elegir entre la camisa blanca o azul, los zapatos negros o aquellos rojos de tacón. Lo demás será igual: vestirse, llevar a los niños a estudiar, irte a trabajar, llegar, hacer la comida...En conclusión, dedicarse a los tuyos mientras tú te preguntas cómo sería tu vida si no hubiesemos elegido ese camino, si no hubiesemos encontrado a aquella persona. Y mientras en un futuro culparemos a esa persona en este mismo presente luchamos para tener un futuro como ese con esta misma persona.
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