
Hoy, me he levantado e irremediablemente he tenido que pensar en ti. Parecía que lo habías organizado así mientras soñaba contigo porque ese rayo de luz que cada mañana me levanta de la cama y me molesta, hoy, me ha hecho sonreir. Ese rayo de luz cariño mío lleva tu nombre. Porque ya no te conformas con estar grabado en mi piel, porque no te conformas estar marcado en mi mente, ni siquiera te conformas con ser mi único sueño. Ahora quieres estar en mis paredes, como si me vigilases. Como cuando nos decían de pequeño que los reyes magos nos miran por un agujero de la pared, y no he podido evitar sonreir con esa estúpida idea en la cabeza. Pero sin embargo, me pareció tan magnifico que Dios, la naturaleza, la casualidad o el destino se pusieran de tu parte y formara un corazón en mi pared que tuve que tomar una foto y aquí está la muestra de ello.
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