¿Por qué estoy bien?, me preguntarán. ¿Acaso eso importa?. Alegraos. Nada más. No me hagáis preguntas del por qué. No vengáis a mí, preguntándome: "Sara, ¿qué te pasa?" No lo hagáis, porque lo único que responderé será con una sonrisa y os diré: "En ocasiones, la felicidad es muy difícil de entender". Nada me impide a decíroslo pero tampoco nada me obliga a hacerlo, por tanto, guarden silencio. No daré pie a nada. Aflorar si queréis vuestra insana imaginación de escritores y especular sobre mi felicidad. Algunos rozaréis a adivinarlo, otros ni siquiera os acercaréis. Pero pase lo que pase, digáis lo que digáis. Yo. Estoy bien. Y seguiré feliz. Independientemente de vuestros rumores baratos que no tienen fundamentos. Por tanto, me despido diciendo que habléis de mí. Es más, os invito a ello, dicen que la popularidad de una persona mueren cuando dejan de hablar de ella. Y sin más que decir, me despido con un simple gracias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario