Se abrochaba la camisa con el pretexto de que iba a llegar tarde. Se lo decía de espalda, sin mirarle a la cara. No era capaz. Tampoco iba a ser capaz de mirarse al espejo sin sentir vergüenza. "Perdóname Dios" decía mientras cerraba los ojos recordando lo que acababa de hacer. Se puso las medias y los tacones mientras él se afanaba en abrazarla. Lo único que pudo es darle un codazo mientras se levantaba. Caminó hacia el gran espejo del cuarto de baño. "¿Qué acabo de hacer?"
Su marido, a lo lejos, no paraba de gritarle cosas románticas que le hacían sentirse aún peor. Mientras ella intentaba acallar con su imagen lo que su alma gritaba.
"Sonríe", se dice. Suspira. No puede. Se dirige a la mesilla que solo ella abre del pasillo. Allí. Una pequeña foto gastada y sucia, la coge. Sonríe. Un joven de unos veinte años de edad se encontraba retratado, era hermoso. "¿A quién pretendo engañar?", se preguntó mientras abrazaba la foto.
Cogió su bolso y se fue mientras su marido a lo lejos le decía que tuviese cuidado y volviese pronto. Pobre hombre, él no sabía que ella nunca más regresaría a aquella casa.
POBRE HOMBRE... POBRE MUJER.
ResponderEliminarHOLA. BUEN POST.
TU BLOG ES MUY BONITO Y REGRESARÉ PRONTO. TE INVITO A QUE PASES AL MIO Y ME DES TU VISTO BUENO. TE SEGUIRÉ.
SALUDOS DESDE UN NOCTURNO LUGAR DE MÉXICO
"LA VIDA ES UN GRAN CIRCO, PERO SIN ESPECTADORES"