Vamos a reinventarnos. Tenemos toda una vida para hacerlo, aunque mi sitio preferido sea siempre donde siempre terminamos. Donde tú ya sabes. Yo, que siempre he tenido fama de buena escritora, voy a reinventarte secretamente como yo sólo sé hacer . Tú, que siempre has tenido fama de ser buen cuentista vas a contarme el cuento de nunca jamás. Y yo me lo creeré, porque sí; porque siempre me lo acabo creyendo; porque yo me permito el lujo de creérmelo.
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