viernes, 18 de marzo de 2011
prosa vacía
Con los años aprendí a amar menos y a llorar en silencio. Cuando la luz de mi habitación se apagaba y los sombríos brazos de la soledad me arropaban, y la única caricia eran las de mis lágrimas recorriendo silenciosamente mi cara. Cuando la oscuridad de mi habitación se quedaba pequeña comparada con el gran hueco que poseía mi corazón. ¡Por ti! ¿Entiendes? ¡Por ti! Amor, eres tan cruel, eres cruel sin quererlo porque, aunque no lo sepas, tengo miedo, miedo de perderte sin tenerte, miedo de que tu amor sea una falsa y miedo de mis sueños por no saber a quien dedicarlos. Porque yo sé gritar con los labios cerrados y ahora mismo ¡grito! Dolor, ¿Por qué te has aliado tanto a mi?
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