sábado, 30 de abril de 2011

Improvisto amor

Una serie continua que se repetía una y otra vez, esa era su vida. Lo mismo de siempre. ¿Quién le iba a decir que trabajando conocería a esa chica con la excusa de aprender? Ella, dudó si aceptar su invitación pero sin saber el por qué lo hizo. Quedó maravillada con sus ojos, su sonrisa, su voz con aquel francés tan peculiar. ¿Quién le iba a decir que podría llegar a querer a alguien así, de esa forma? Nunca creyó en el amor, no pensaba que podía llegar a doler. Sin embargo, todo aquello que no creía se volvió en su contra. El amor es tan hermoso que le hacía que surgieran palabras que jamás pensó que podía decir. Ella era tan dulce. Sus ojos lo dejaron atrapado, se sentía como un marinero que surcaba un mar inmenso. Su pequeña boca color rosada era más apetitosa que fruta prohibida. Sus dientes, aunque imperfecto, lograban hacer una perfección inigualable en su conjunto. Su pelo era un sueño tocar y se prometió que si él lograba tocar nadie más lo haría.

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