
Tus ojos miraban con tristeza al horizonte. Pensabas tantas cosas negativas.... Yo no te abracé, ni tampoco me entristecí contigo. Suspiré y sonreí. Tú desconcertada me preguntaste que cómo podía ser tan frío.
—¿Ves todo ese horizonte, ves todo ese mundo que está ahí? Estoy seguro que sea donde sea alguien te necesita, vayas a donde vayas alguien te ayudará, camines donde camines tendrás peligros pero también alegrías, porque sin el mal no existe el bien. Tú ahora sufres pero...¿de qué valdrían las alegrías si no has tenido que pasar dificultades por ellas? Sonríe. Hay alguien que te quiere y ese alguien, soy yo.
Vaya, hemos coincidido los dos en ambientar nuestras ultimas entradas en puestas de sol, solo que en planetas diferentes…
ResponderEliminarEs curioso porque ante prácticamente la misma estampa (salvando las diferencias) las sensaciones suelen ser parecidas.
: ) Saludos