Queridísimo desconocido,
Esta carta no es una carta más. Es la primera carta que,
probablemente, reciba de alguien desconocido. No, no le conozco, ni siquiera sé
si me gustaría conocerle. Sólo quiero que sepa que tanto a ti como a mí nos une
algo, nos une este trozo de papel que un día se dejó escribir por mis manos,
nos une la casualidad de que, mientras tú rebuscabas debajo de la mesa, has estado en el momento y en el lugar adecuado para recibirla. Con ella, no prometo tesoros, ni dinero, ni pido nada,
ni siquiera amistad. Aún así, querido lector, esta carta le va a dar uno de los
sentimientos más valiosos. Quiero que cuando la vea y contemple estas letras
escritas por un extraño, que aunque sea desconocido y que nunca ha visto ni nunca
verá en su vida, piense que no está solo y que, algún día, alguien recordará este bonito detalle anónimo y se acordará de usted.
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