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domingo, 17 de abril de 2011

Nuestra excelentísima Semana Santa en Sevilla.


Bueno una vez más me dispongo a elaborar una crítica. Yo, como sevillana que soy, soy amiga de todas y cada una de mis costumbres. Como es normal, algunas me gustarán más y otras menos. Hoy, domingo de ramos, me dispongo hablar de la semana santa. Porque como ya sabrá "tó los sevillanos estamos mú orgullosos de nuestra semana santa" Pero intentaré dar mi punto de vista con respecto a estas preguntas: ¿religión?, ¿tradición o costumbre?, ¿arte?, ¿una forma de mover la economía? y muchas más preguntas que año tras año pasan por mi cabeza

Bien, intentaré establecer un orden y comenzaré por los orígenes. En el siglo XVI todavía había mucha incultura en el pueblo, había aún muchas personas que no sabían ni leer ni escribir, por ello la iglesia para promover la creencia empezaron a elaborar las famosas imágenes que ahora conocemos y que con tanto esmero y cuidado guardamos. Ahora bien, han pasado cinco siglos y ya la mayoría de los españoles saben leer y escribir; sin embargo, ignoramos el origen. Podríamos tomarnos esto como una forma de llamarnos incultos. Muchos de los devotos a estas imágenes se escandalizarían con mi opinión y dirían que ahora el valor ha pasado a otro lugar y ahora ocupa el lugar de arte. De acuerdo, no discuto que no sea un mérito de estos imagineros al elaborar tal imagen pero...¿de verdad es necesario sacar esto a la calle?, ¿de verdad merece la pena cargarse tantos kilos a las espaldas o ir descalzos a la calle?, ¿en serio gratifica tanto o os concede tantos milagros esas "figuritas"? Personalmente, yo solo veo un trozo de madera policromada. Me avergüenzo sólo el pensar que tanta y tanta gente que se define de buena, creyente y mejor persona que nadie porque va acompañando a una virgen repleta de oro (que luego hablaremos de eso) y que asista mejor a una muñeca que a una persona que se encuentre tirada en medio de Sevilla muriéndose de hambre. Devotos, decidme, ¿así os salvareis de ir al infierno y cubriréis vuestros pecados?, ¿resulta más gratificante que darle a ese pobre hombre de la esquina de vuestra casa una botella de agua y un trozo de pan para comer?. ¡No me jodáis por favor!
Y ahora vamos al punto clave, creo que la incultura sigue presente ya que los que han leido la Biblia (o los que al menos tienen un poco de conocimiento sobre ella) verán que hay un mandamiento que dice claramente:
"No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra." (Éxodo 20:4).
No sé yo pero me da a mí que no hacemos mucho caso. Aunque, en todo caso, lo veo muy poco creíble. No creo que María pareciese la novia de Jesús ya que por muy joven tuviese a su querido hijo y con todo el sufrimiento que la pobre mujer debió de pasar estuviese como si le hubiesen pasado el photoshop veinte o treinta veces, lo siento pero me niego a creer esto. Tampoco creo en la posición de los clavos de Cristo, ya que por su peso su mano se habría rajado quedándose colgado tan solo por los pies. Tampoco creo en su cuerpo a ver....¿cómo me explicáis que un simple carpintero parezca un chulo de gimnasio?. Y volviendo de nuevo a su madre ¿oro?, ¿me estás diciendo que teniendo tanto oro va a tener a su hijo en un pesebre?. ¡Anda ya!. Y bueno, venga vale me estoy pasando no es real es sólo una imagen que pretenden simbolizar y adorar a Dios. En el siglo XXI y aún adorando a Dioses y con sacrificios indirectos. ¡Cómo mola! Porque no, es cierto, no matamos a nadie, pero indirectamente siento decirlo pero lo hacemos. ¿No habéis pensado por un momento que con todo ese oro con el que cubrís ese maniquí podríais aprovecharlo para alimentar a muchos niños africanos. ¿ Pensáis que Dios quiere eso?
Y ya no sólo está esto sino que nuestro nuestro gran ayuntamiento de Sevilla ha comercializado nuestra costumbre, y aquí la gran pregunta: ¿arte, cultura, costumbre o comercialización de los ricos para aprovecharse de los pobres? y volvemos a lo mismo: ¿no es mejor dar a un pobre que a nuestros ayuntamientos que ya se quedan demasiado?. He de terminar diciendo que cada cual haga lo que le apetezca con su dinero y con su vida siempre y cuando no haga daño a los demás. Yo mientras respeto todas las costumbres y creencia de cada uno. Con esto me despido, diciendo que espero que haber hecho pensar a quien lo haya leído.