
Llegas me desbaratas todo y me miras con esa cara de cordero degollado. ¿Qué quieres qué haga? Una mirada no puede cambiar el mundo. ¿O sí? Yo necesito algo más, necesito unas palabras, necesito una sonrisa, necesito unos hechos en los que basarme para decir: "Esto es real". ¿Pero de qué me vale una simple mirada? Una mirada tímida, calurosa y tierna. Me agobio. Me agobio porque me doy cuenta de que tu mirada puede cambiar mi caótico mundo.



