martes, 13 de marzo de 2012

Amor, amor, adiós

Hola amor. Te quiero. Jajaja. No. ¿De veras? Estupendamente ridículo. Filosóficamente moral. ¿Dios? Mínimas reglas absolutistas. No, no, dejalo. Te amo. Tu piel puede saber a miel. Ya lo sé, ya lo hice antes. Amor enclaustrado en tu cocina. Papeles y un loco loro que se te parece. Proyectos ridículos de futuro que se quedan en palabras. Plaf. Ida sin vuelta. ¿Cuando? ¿Donde? Respuesta ridícula de pregunta aún más ridícula. Lágrimas, lágrimas, lágrimas. Mar inmenso salado de fluido corporal. Fuerza, fuerza, fuerza. Palabras destructivas. Daño, dolor, odio. Adiós.

1 comentario:

  1. Adiós…
    Te odio, pero hola.
    Palabras destructivas dejan la pradera futurible vacía, el solar sin escombros listo para construir.
    ¿Qué vamos a edificar en el?, lo mas saludable y sostenible posible.
    Si, pero ¿Qué exactamente?
    Hola amor, te quiero, si, de nuevo.

    (Y cuando se construye y se destruye mas de una vez, te planteas la posibilidad de que tu estilo de vida sea esa, amor, pero plenamente consciente – aunque duela- de que se termina)

    Te lo digo con la moral destrozada, pero te lo digo, si es que sirve de algo.

    Saludos

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