viernes, 11 de noviembre de 2011

El materialismo nos está transformando.

La gente ya no mira el cielo. Ayer, un día soleado, todos se encontraban mirando sus bienes materiales mientra yo suspiraba preguntándome qué es lo que había pasado con el hombre. Las personas se encuentran ocupadas con su coche nuevo, su móvil de última generación, sus prisas por llegar a su trabajo (los que los tienen) para poder pagar su pisito a las afueras de la ciudad. Nadie, absolutamente nadie, hacía como yo: mirar por la ventana al exterior y mirar al interior despreciando en lo que nos hemos convertido. Me duele pensar que el ser humano se ha convertido en esto. Quiero pensar que aún hay hombre y mujeres que no se interesan por el materialismo, el consumismo compulsivo y se dejan arrastrar por el capitalismo. Quiero seguir confiando en el ser humano pero a veces me resulta imposible. Un día como hoy me he desprendido de coger un autobús para llegar a mi casa, he preferido caminar mirando al cielo y ser una espectadora más de la creación de Dios. Echo de menos poder tumbarme en un césped húmedo sin preocuparme si mis ropas se mancharán después de verde. Echo de menos poder tumbarme tranquila sin pensar en nada solo admirar una obra perfecta o imperfecta. ¿Qué más da? Yo quiero contemplar el cielo con alguien que comparta mi mismo pensamiento y hoy sólo me queda decir: ¿existes?

miércoles, 9 de noviembre de 2011

AMOR

¿Lo sabrás ya? Me muero de miedo al pensar que lo sepas. Soy tan patosa. Apuesto a que ya todos saben mi amor por ti. Me muero de vergüenza al imaginar lo que puedes pensar de mí. No voy a mentir y decir que no soy como las otras chicas. Sin embargo, sé que actúo contigo como si fuese una chica diferente. No puedo evitar tartamudear, soltar lo primero que se me venga a la cabeza, decir tonterías que ni yo pienso. Nunca me ha pasado con ningún hombre. ¿Verdaderamente éstos son los efectos del amor?, porque si lo es no quiero tenerlos.
En serio amor, me da tanto reparo cuando me miras. No sé qué hacer, ni cómo actuar solo puedo agachar mi mirada y ponerme nerviosa. Apuesto a que tú ya te has dado cuenta ¿o eres tan incrédulo? No sé lo que tú sentirás con respecto a mí. Supongo que para ti soy una más. Soy esa chica callada, rara que te observa desde otra punta. Rara pero no especial. Me gustas. Dos palabras tan simples pero que son muy difíciles de decir. Sin embargo, me aferro a la esperanza de, al menos, saber más de ti y soñar cada noche.

No puedo evitarlo...

Amo sus ojos negros , su mirada, su boca, su pelo, sus andares, como canta, como silva, su manera de hablar, amo su risa de malo, amo cuando se pone chulo y cuando se pone tierno. Me encanta su sonrisa y la arruga que le sale cuando lo hace, sus manos. Me enamoró su voz, su manera de explicarse, sus palabras abstractas, lo absurda y lo pequeña que me siento y el gran sentimiento que formó en mí.

sábado, 5 de noviembre de 2011

El amor no funciona así.

Dime, mírame a la cara y dímelo. ¿Cómo te sientes al descubrir que mi corazón cambió?.¿El tuyo no?. ¿En serio?. Eso no fue lo mismo que me dijiste la última vez. ¿No dijiste que ya no sentías lo mismo? Ahora, cariño, lo siento mucho pero no te creo. Me gustaría, amor, me gustaría. Y fue bonito mientras duró pero las lágrimas curaron a este pobre corazón. Dime, ¿qué sientes? No te lo calles. ¿Tan fácil es para ti cambiar tus pensamientos? No me lo creo, lo siento, pero no. Ahora vienes a mí suplicando mi perdón, pero...¿sabes qué? Yo no tengo nada que perdonar, fue un gran favor. Además, apuesto a que tú ya te has perdonado y eso, cariño mío, no es estar arrepentido.
¿Olvidar? Las mujeres no conocemos el olvido. Rozamos a tocarlo pero nunca llegamos a agarrarlo con las dos manos como gente como tú. ¿Mis palabras son crueles? No duele tanto como arrastras el sentimiento de culpa, no tan cruel como un desengaño, no tan doloroso como la palabra odio, no tanto como un ya no te amo.
¿En qué me he convertido?, me preguntas y yo no puedo más que reírme. Soy cada hombre, mujer y niños que el amor que ha dado no se le ha devuelto, soy cada persona que en un segundo se ha desengañado, soy cada amor no correspondido, soy cada pareja que se ha olvidado y sólo queda de ella sus dos nombres en un muro de mi calle. Ahora yo soy fuerte y no estoy sola me encuentro acompañada de todos ellos que dicen todas estas palabras por mí.
No sabes qué es amor por eso notas tanta ironía en mis palabras. En serio, me da mucha pena todo ¿y sabes por qué? Porque tú nunca conocerás la palabra amor, porque si lo sintieses no vendrías a mí cuando mejor estoy y ya no te necesito, porque cuando se ama algo debemos dejarlo marchar aunque nos duela en lo más profundo de nuestra alma y porque yo lo dejé cuando él me dijo que estaría mejor. Así que sólo te pido que respondas de la misma manera que lo hice yo en su día.

Negro ángel poeta


Soy un ángel caído por culpa de un demonio que conquistó mi corazón. Ahora lo recuerdo, fue una mañana clara. Yo iba vestido de blanco, ella de negro. Yo llegué cuando tenía que llegar, ella llegó agitada y como si nunca hubiese visto aquello. Desde el momento en que la vi, supe que, esa chica meditabunda, asustada y temerosa cuya respiración era agitada por haber corrido para llegar, tenía algo muy especial. No sabría decirte aún lo que es pero estoy seguro de que hay algo. Escucho su voz mientras hago otras cosas, la miro con odio cuando ella me mira, la amo mientras ella no lo hace. Me satisface la idea de que ella está profundamente enamorada de mí. No puedo. Somos distintos completamente. Yo veo que me ama y me odia con la misma intensidad y me desespero. Sonrío, canto, silbo cuando la tengo cerca y ella está sola e indefensa porque así me gusta verla. Me agita la conciencia el pensar que ya no soy un ángel caído por ella sino que me he vuelto un ángel negro por culpa del Amor.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Noches para no dormir

¡Oh Padre! ¿Qué debo hacer? ¿Debo amarlo o dejarlo correr? ¿Qué puedes hacer si tu corazón y tu alma suspira por alguien que no deberías? Perdóname. Tú sabes que no puedo evitarlo. Él es el único que ha conseguido que junte mis manos en espera de una respuesta, que cargue con el peso de la mala conciencia por tantos años derrochados, por tantas luchas perdidas contra mis instintos. Ahora, es cuando me doy cuenta que cargo con el peso de una cruz que yo misma construí y sé que este amor me va a crucificar.
Él es tan perfecto que su cara angelical me persigue a todas partes y me acosa por no ser como él. A veces, lo llego a odiar por ser así. En ocasiones, pienso que él es un ángel caído de ahí arriba para que yo recuperara la fe, pero, ¿qué importa eso? Sólo le estoy pidiendo para que me dé las respuestas que yo ahora no entiendo. ¿Por qué no se fue? Yo te pedí que se quedara pero si sabía cómo iba a sufrir, ¿por qué se quedó? No lo entiendo Dios. Verlo cada día, mirarlo a cada ocasión y no poder declararle todo lo que siento, yo ya no sé cómo vivir.
Tengo que tener los pies en la tierra. Es imposible que lo que te llevan enseñando toda una vida lo olvidemos en dos años. ¿Por qué no hace nada y por qué me mira tanto? No entiendo nada y cuanto más lo pienso más me frustro, porque yo en un verano me he dado cuenta de tantas cosas que si comparamos con mi yo de antes y mi yo de ahora, somos completamente distintas. Antes tenía una vida milimétricamente controlada hasta que apareció él con sus andares alegres y sus zapatos de ejecutivo que tanto odio me hubiesen dado hace dos años, y toda mi vida se ha puesto patas arribas. Sin saber qué creer, qué decir, qué pensar.
Me siento tan extraña que si no fuese porque me miro al espejo diría que soy otra porque mi alma ha cambiado tanto que no sabría cómo explicar esta confusión que es un torbellino de ideas, emociones y luchas entre mi yo del pasado y del presente.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Debería irme

Debería irme. Debería marcharme a un lugar donde no pudiera verte ni encontrarte, donde mis sueños ilógicos no me persiguiesen. Irme a un sitio donde tu mirada no alcanzara a mirarme. Tengo que irme con él. No te preocupes yo estaré bien, quizás mi destino sea alejarme de ti para reencontrarte en un futuro. Yo quiero de ti únicamente lo que tú quieras de mí. A veces, el viento cambia de dirección sin explicación, ¿por qué tiene que ser así? No lo sé, pero debemos aceptar el camino que nos ha tocado vivir. Y el mío, ahora, es alejarme de ti.