
Soy un ángel caído por culpa de un demonio que conquistó mi corazón. Ahora lo recuerdo, fue una mañana clara. Yo iba vestido de blanco, ella de negro. Yo llegué cuando tenía que llegar, ella llegó agitada y como si nunca hubiese visto aquello. Desde el momento en que la vi, supe que, esa chica meditabunda, asustada y temerosa cuya respiración era agitada por haber corrido para llegar, tenía algo muy especial. No sabría decirte aún lo que es pero estoy seguro de que hay algo. Escucho su voz mientras hago otras cosas, la miro con odio cuando ella me mira, la amo mientras ella no lo hace. Me satisface la idea de que ella está profundamente enamorada de mí. No puedo. Somos distintos completamente. Yo veo que me ama y me odia con la misma intensidad y me desespero. Sonrío, canto, silbo cuando la tengo cerca y ella está sola e indefensa porque así me gusta verla. Me agita la conciencia el pensar que ya no soy un ángel caído por ella sino que me he vuelto un ángel negro por culpa del Amor.
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