
¿Dolor? No lo es. No creo que sea dolor
es este miedo a perder
lo que no voy a tener.
Tú, Cupido, ¿por qué te fijaste en mí?
cegaste mi corazón con el amor.
Malditas tus flechas son
porque dejan sin razón.
¡Maldita fue la hora que te conocí!
Maldita sea la sonrisa que tienes
pecado por tus ojos
cuerpo, rostro, mi antojo.
¿No ves que con todo ello tú hieres?
Vuelto contra mí, siendo un simple mortal
Falso, niñato, traidor
te designan por Amor
y conduces a un pecado capital.
¡Mentiroso!, haciendo todo posible
sólo son espejismo
y solo en un abismo
me hallo, para este alma nada es visible.
No siento frío, me arropa la soledad
la angustia y el tormento
las llagas y mi aliento
me dan el calor que no tu vanidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario