Hoy he leído esto y me ha hecho pensar. Quizás sea porque lamentarse es fácil o porque el ser humano es muy inconformista y lo bueno no lo valora tanto como lo malo. Quizás es porque somos egoístas. Siempre que encuentro a alguien mal, con un problema del que parece no salir siempre le digo que mire al prójimo. Como en el cuento de los altramuces del Conde Lucanor, ¿recordáis? Somos egoístas o tenemos tendencia a quejarnos. Quizás es que somos almas errantes que buscamos el dolor terrenal. Si pasa algo es por algo y se te compensará en el futuro. Eso sí, a su justa medida. Porque no sé que recompensa tendrán los niños en los países africanos que mueren de hambre. Cuando estamos mal deberíamos pensar en ellos y estoy segura que nuestros problemas se verán más pequeños al lado de los de ellos. Si pensásemos más en el prójimo el ser humano no tendría tanto malestar general. Si trabajásemos por un mundo igualado y equilibrado el mundo sería así como queremos y no tendríamos tanto tiempo en preocuparnos por pequeños problemas que no conducen a ningún lado. Pero supongo, que lo más fácil es quejarse y llorar.
No pretendo hacer de esta entrada un país de piruletas y colorines. Solo pretendo desahogarme porque veo en lo que el hombre se está convirtiendo.
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