sábado, 19 de noviembre de 2011

Cupido


¿Dolor? No lo es. No creo que sea dolor
es este miedo a perder
lo que no voy a tener.
Tú, Cupido, ¿por qué te fijaste en mí?
cegaste mi corazón con el amor.
Malditas tus flechas son
porque dejan sin razón.
¡Maldita fue la hora que te conocí!
Maldita sea la sonrisa que tienes
pecado por tus ojos
cuerpo, rostro, mi antojo.
¿No ves que con todo ello tú hieres?
Vuelto contra mí, siendo un simple mortal
Falso, niñato, traidor
te designan por Amor
y conduces a un pecado capital.
¡Mentiroso!, haciendo todo posible
sólo son espejismo
y solo en un abismo
me hallo, para este alma nada es visible.
No siento frío, me arropa la soledad
la angustia y el tormento
las llagas y mi aliento
me dan el calor que no tu vanidad.


Sonríe, llorar es demasiado fácil

Un sabio, se puso delante de un público y contó un chiste. Todo el mundo se empezó a reír. Después de un momento, contó el mismo chiste, pero esta vez menos gente se reía. Contó el mismo chiste una y otra vez, pero nadie se reía. Él sonrío y dijo: "No puedes reírte de una broma una y otra vez, ¿por qué sigues llorando por lo mismo?"

Hoy he leído esto y me ha hecho pensar. Quizás sea porque lamentarse es fácil o porque el ser humano es muy inconformista y lo bueno no lo valora tanto como lo malo. Quizás es porque somos egoístas. Siempre que encuentro a alguien mal, con un problema del que parece no salir siempre le digo que mire al prójimo. Como en el cuento de los altramuces del Conde Lucanor, ¿recordáis? Somos egoístas o tenemos tendencia a quejarnos. Quizás es que somos almas errantes que buscamos el dolor terrenal. Si pasa algo es por algo y se te compensará en el futuro. Eso sí, a su justa medida. Porque no sé que recompensa tendrán los niños en los países africanos que mueren de hambre. Cuando estamos mal deberíamos pensar en ellos y estoy segura que nuestros problemas se verán más pequeños al lado de los de ellos. Si pensásemos más en el prójimo el ser humano no tendría tanto malestar general. Si trabajásemos por un mundo igualado y equilibrado el mundo sería así como queremos y no tendríamos tanto tiempo en preocuparnos por pequeños problemas que no conducen a ningún lado. Pero supongo, que lo más fácil es quejarse y llorar.
No pretendo hacer de esta entrada un país de piruletas y colorines. Solo pretendo desahogarme porque veo en lo que el hombre se está convirtiendo.

jueves, 17 de noviembre de 2011

El mismo cuento de siempre

Que no, que no puede ser. Que me he transfigurado la realidad dándole tantos tintes idílicos que ahora, cuando te tengo más lejos, es cuando mejor te contemplo.
Mi Aladdín no existe. Recuerdo cuando paseando con una amiga. Antes de conocerte, suspire: "Yo quiero un Aladdín" Al ver la extraña expresión de mi compañera había adoptado añadí: "Sí, un morito guapo" Ambas nos reímos.
Poco después te conocí. Y sí. He de confesar que durante un año me llevaste en la alfombra mágica pero cuando ves que la alfombra te empieza a aburrir-a ti, a mí o a ambos-nos tenemos que bajar porque nos mareamos y porque deseamos contemplar ese mundo desde otra perspectiva. Eso mismo nos está pasando ahora y no sé a dónde iremos a parar porque ambos nos aferramos a la alfombra pero ella está cansada de rondar por los mismos parajes.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Diciembre

Diciembre, tú me das miedo.
No. Tú, Diciembre, me espantas.
No sé si traerás sonrisas
o pañuelo de lágrimas.

Mi noviembre es el más frío
porque no puedo hacer nada.
¿Él vendrá con tu cariño
o ilusiones olvidadas?

Mis días pasan eternos
mientras cuento horas correr
que me dirán la respuestas
que hoy yo quiero conocer.


martes, 15 de noviembre de 2011

Miedo a ser como tú


A veces, me encantaría desaparecer. Como si ya no existiese. No dejar presencia de mí. Empezar una vida nueva. Lejos. Muy lejos. Sin mirar atrás ni tener que respirar hondo para hacerlo. Me encantaría poder decir: “Estoy aquí. Lo he conseguido, soy una persona nueva” Quisiera que personas que me han desilusionado no sepan nunca más de mí. Me he llevado tantos palos últimamente. Me han desilusionado tanto. Hay personas que pensamos que es de cierta forma y luchamos por ella, pero cuando a ellos la batalla les corresponden no levantan ni un dedo. Se quedan ahí. Parados. Mirándote. ¿De qué me vale eso? No estoy feliz pero tampoco lloro. Tengo miedo y no por mi situación. Tengo miedo por ver en qué me he convertido. Tengo miedo en llegar a ser tan fría y calculadora como tú.

Mi camino

Estoy cansada física y psicológicamente. Ver que no avanzas lo intentas y luchas con todas tus fuerzas mientras notas que estás parada en el mismo lugar.
No es fácil observar como personas que lo han intentado menos que tú te llevan años de ventajas. Ya no sabes qué hacer para estar bien. Te auto-convences de que tienes que seguir, que es lo mejor. ¿Lo mejor? No lo sé. Estoy cansada. Mi mente es como una mañana llena de neblina.
Sonríe. Aguanta. Me trato de decir a mí misma. Cada día quiero escapar. Ansío con escapar a un mundo idílico pero la realidad me pega en la cara cuando más necesito soñar. La vida me está atestando golpes demasiado fuertes y certeros como para poder huir a ningún lugar. Solo espero que mi camino, conduzca a donde conduzca, tenga un bien por haber aguantado todo esto.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Dad de beber al sediento


Todo, absolutamente todo es de ella. Mi sonrisa, mi mirada, mis canciones, mis poesías. Las ganas con las que despierto dejando mi cama todos los días. Mis noches tristes y solitarias. Mis mañanas a las tuyas contrarias. Te observo y estás alegre y feliz como yo te quiero ver. A veces, te veo callada y pensativa. Me entristece pensar que pueda ser por otra persona por quien suspiras. No. Tú me miras y cuando no lo haces sólo pido a Dios que lo haga. "Dad de beber al sediento" ¡Qué razón lleva! Tu mirada es el agua que calma mi sed cuando más lo necesito. Por eso, vida, deme usted de beber de sus labios que ya no soporto el dolor de que estén tan callados y quietos.