martes, 1 de mayo de 2012
Pensamientos
¿Alguna vez no has sentido la necesidad de decir algo que no debes
decir? Sí, yo sí y es más, tengo la necesidad de gritarle al mundo lo
que siento, lo que pienso, lo que quiero. Decir cuatro verdades al
viento. Escribir mis momentos para que, cuando empieze a cubrir el color
de la nieve mi pelo y mi senil mente comienze a olvidar sus recuerdos,
para que cuando la esperanza de que tus ojos negros vuelvan a mirarme hayan muerto, para cuando la
única esperanza que me quede sea que los brazos de la muerte rodee mi
frágil cuerpo mortal, entonces, sólo entonces diré: "Ya es la hora". Abriré
mis escritos y le enseñaré a mis nietos mi triste historia y quizás,
cuando termine de contarla sabré que ya cumplí mi misión en esta vida y
mis nietos le contará nuestra história a sus hijos y a los hijos de sus
hijos, y así sucesivamente. Lástima que sean mis descendientes y no nuestros.
sábado, 28 de abril de 2012
Carta a un desconocido
Queridísimo desconocido,
Esta carta no es una carta más. Es la primera carta que,
probablemente, reciba de alguien desconocido. No, no le conozco, ni siquiera sé
si me gustaría conocerle. Sólo quiero que sepa que tanto a ti como a mí nos une
algo, nos une este trozo de papel que un día se dejó escribir por mis manos,
nos une la casualidad de que, mientras tú rebuscabas debajo de la mesa, has estado en el momento y en el lugar adecuado para recibirla. Con ella, no prometo tesoros, ni dinero, ni pido nada,
ni siquiera amistad. Aún así, querido lector, esta carta le va a dar uno de los
sentimientos más valiosos. Quiero que cuando la vea y contemple estas letras
escritas por un extraño, que aunque sea desconocido y que nunca ha visto ni nunca
verá en su vida, piense que no está solo y que, algún día, alguien recordará este bonito detalle anónimo y se acordará de usted.
sábado, 21 de abril de 2012
Son mías y de nadie más
No pienso cambiar nada. Tú siempre dices que debemos ser como somos, tal cual. Dices que deberíamos ser como nacimos, tan natural como te gusta verme... Sé perfectamente que te gusta verme pura sin polvos en la cara, ni maquillajes que difuminen mis "imperfecciones", pero como tú dices, son mías. Sé también, que esas imperfecciones no te importan y que te duelen más otras pero también sé que aún no has visto aún ninguna mancha en mi alma y eso me tranquiliza. Por ello y por todo lo que me pides. "Sé tú misma" pero yo no puedo evitar intentarlo sin quedarme quieta. Quiero ser mejor porque tú me haces serlo o, al menos, intentarlo.
Ahora es cuando todo lo que dices me hace gracia. Tú que intentas desviarme de mis orígenes. Tú que, sin quererlo, intentas desviarme de mis costumbres, de mis manías, de mis fallos. Eso no es tal cual. Mis costumbres. Mis costumbres son mías y de nadie más. Todas dadas por mis familia e incluso aprendidas desde mi pureza infantil. Esa que te encanta, esa que aún conservo, a veces, sin quererlo.
Sonrío, sonrío porque sé que he hecho bien en desprenderme de tus malditas cadenas que no llevaban a ninguna parte, que sólo sabían estorbarme más y más en un camino que yo quería construirme. Todo lo que sea amarrarnos, estorbarnos, quitarnos nuestra pureza original. Todo eso. Olvidate de ella.
Ahora es cuando todo lo que dices me hace gracia. Tú que intentas desviarme de mis orígenes. Tú que, sin quererlo, intentas desviarme de mis costumbres, de mis manías, de mis fallos. Eso no es tal cual. Mis costumbres. Mis costumbres son mías y de nadie más. Todas dadas por mis familia e incluso aprendidas desde mi pureza infantil. Esa que te encanta, esa que aún conservo, a veces, sin quererlo.
Sonrío, sonrío porque sé que he hecho bien en desprenderme de tus malditas cadenas que no llevaban a ninguna parte, que sólo sabían estorbarme más y más en un camino que yo quería construirme. Todo lo que sea amarrarnos, estorbarnos, quitarnos nuestra pureza original. Todo eso. Olvidate de ella.
Recuerdo olvidado
Aún recuerdo esa música que odiaba mientras pienso, en qué hubiese sido de ti si todos tus discos en aquel momento lo hubiese tirado por la ventana de aquel coche. Aún puedo sentir el tacto de ese incómodo sillón donde solía sentarme. También recuerdo esa libertad, la amaba, como te amaba a ti. Ambos amores se fueron sin apenas un adiós, ¿o quizás me fui yo? No lo sé. Sólo sé que no me arrepiento de haberlo hecho. Hay cosas, personas, recuerdos, que debemos dejar atrás. Yo lo intento, te juro que sí. Sin embargo, hoy al escuchar esa abominable canción, te recordé y sonreí. Quizás, por el mero hecho del pensamiento de la simple venganza.
viernes, 6 de abril de 2012
Te quiero
Aquellos muros lúgubres y oscuros podrían haber hablado por nosotros. Todo el mundo lo sabía. Todos, excepto tú y yo. Tú te apartabas mientras yo lanzaba platos que chocaban contra ese muro lo suficientemente fuerte como para aguantar sin hacer ruido. Aunque, supongo, que no todo dura para siempre y algún día se desvanecerá y nos pegará de lleno en la cabeza. Espero que, para entonces, nos hallemos en la misma habitación. No sé. Los edificios son difíciles de interpretar y soy demasiado despistada como para darme cuenta. Creo que lo único que busco es una señal que pido a gritos con los labios inmóviles. Y que, probablemente, mi cobardía desperdiciará.
martes, 3 de abril de 2012
Papel

Un papel. ¿Qué es un trozo de papel? ¿Qué es si no un trozo de árbol que, un día aterrado por la humanidad, fue cortado para convertirse en aquello blanco que vemos con trazos de tinta? ¿Y las letras? ¿Qué decimos de ella?
Podemos decir que no es solo un trozo de madera o una tinta negra con una perfecta caligrafía. Es un viaje al pasado, es una parte de ti, es tu huella, una identidad única y tuya, es como un hijo que cuidamos como el más preciado oro cuando en él se muestran los sentimientos más importantes de nuestras vidas, es un pedazo de tiempo arrancado de nuestra libreta de la vida, es un manojo de pelo que vamos dejando aquí y allá porque necesitas desprendente de él. Es un perfume dulce y suave que deja un recuerdo de un dormitorio olvidado, de una persona, de un amor. Es un folio, es una libreta, es una carta, es un libro, es tu vida.
¿Y ahora? ¿Qué piensas del envolvente papel que decora y comprende el mundo?
Desesperanza

Quizás sea imposible acallar esta conciencia que no deja de vomitar palabras que me dijiste en su día. Probablemente sea tan estúpidamente madura para no escucharlo con una canción mientras me tapo los oídos. ¿Qué se debe de hacer al ver que una pobre inocente se encamina al verdugo que tú ya conoces? Nada. Callar, agachar la cabeza, resignarse y suspirar por lo que ha tocado. Intentando no arruinar el futuro de quién destruyó mi pasado.
Forzar una sonrisa no es tan fácil como parece. Primero, debemos sentir que mientras el alma tira hacia abajo, los músculos de la cara se tensan hacia arriba y te das cuenta de que la polea de la esperanza se perdió hace bastante en el camino de vuelta a casa.
Pero eso no es lo más importante. Lo más importante es el peso de las cadenas con su bola de recuerdos que van rozando por el sentimiento, desgarrándonos más y más las carnes, haciendo que se nos contamine y se nos llene de gusanos y huela a putrefacción a los pocos segundos. Tambaleándonos de un sitio a otro, sin orientación ninguna. Aunque eso no es lo peor aún, es la angustia de un silencio oblicuo en la noche mientras lanzo un grito al cielo directo.
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