Yo me llevaría tu sonrisa después de mi cariño. Me llevaría tus modales y tu sinceridad. Me llevaría tu fuerza para levantarme cuando nadie está. Yo cogería aquel detalle de la leche con galletas al desayunar. Mis maletas al cielo sería tu forma de bailar o tus graciosos pasos al caminar.
jueves, 31 de marzo de 2011
miércoles, 30 de marzo de 2011
Seguir al amor es ser fuerte
Ella tenía que irse a estudiar a otro país, y yo no lo dudé dos veces. Cogí la poca ropa que tenía y saqué el billete más próximo a su ida. Ella lloraba sin saber que yo la seguiría. Me dio la dirección de su pequeño piso que tendría en París, con la esperanza de vernos pronto. ¡Y tanto! Dos días después llegaría yo. Ella se iría por estudios. Y yo...yo un ciego cuyo lazarillo se llamaba Amor. Aunque, sinceramente, no me vendría mal cambiar de aires. Iba con poco equipaje pero me sobraba la ilusión. Comenzaría una nueva vida dejando España no muy lejos pero tampoco cerca. El día del viaje cuando me separé de mi familia me preguntaba una y otra vez si verdaderamente era aquello lo que quería. Mentiría si dijera que no sufría la tentación de volverme, gritar y salir corriendo; pero algo me hizo seguir el camino y montarme en el avión. En ese momento, estaba solo completamente. Volví a sentir esas ganas de desabrocharme el cinturón y salir corriendo en otra dirección. Entonces es cuando miré a mi alrededor, cogí aire y vi a mi lado una pareja de franceses cogiéndose de la mano. La chica tenía miedo pero cogida de la mano de él parecía todo más fácil. Yo pensé que quizás en ese vuelo no pudiera cogerle la mano a ella pero si huía nunca más podría hacerlo. Me amarré más fuerte el cinturón, respiré aire y cerré los ojos.
martes, 29 de marzo de 2011
Triste mañana de primavera
lunes, 28 de marzo de 2011
Otra inspirada noche
No sé qué es si es amor o pasión. Yo no sé, pero es un amor que mata por dentro. Cuando lo miro y lo amo en silencio. Sí, Dios, en silencio. Porque es la mejor forma de amar, porque no se puede amar de otra manera. Cuando lo miro, es como tocar el paraíso con las manos. Una atea como yo tocando el paraíso ¿te imaginas? Sí, Dios, soy atea. Pero creo en algo. Creo en la belleza de su imagen, de su barba que recuerda a esos hidalgos españoles, de su magnifico porte que parece el orgullo personificado. Dios, amor, te hablo a ti. Tú, tan perfecto. Con las manos de Apolo, de las cuales, si yo fuese Dafne no gritaría a mi madre para que me convirtiera en árbol. Con los versos de Don Pablo Neruda, con la voz de Shakespeare. Con aquel acento francés que logra derretirme, con esa educación con la que me tratas que te hace diferente a los demás.
domingo, 27 de marzo de 2011
El futuro de España

Hola amigos, aunque mi intención de actualizar este blog ha estado presente todo este fin de semana al estar ocupada no he podido hacerlo y no, no he estado en ninguna botellona de esa. Yo, teniendo dieciocho años y viviendo en plena ciudad hispalense, me diferencio de esa sociedad joven que sólo piensa en emborracharse hasta el coma etílico o como mínimo vomitar. ¿De verdad estos serán nuestros futuros médicos, abogados y POLÍTICOS?. Cada vez que lo pienso se me cae la cara de vergüenza. Pero no sólo eso, es también visitar un día después de aquella famosa botellona y ver millones de botellas vacías, bolsas y algún que otro "mierdecillas" el cual ha venido con más de veinte amigos pero ninguno se ha atrevido a llevarlo a su casa y éste queda esperando (con los ojos cerrados, claro, ya que su estado no le permite abrirlos) a que alguna alma caritativa lo devuelva a su casa. Eso, sí, después llegar a tu casa y contarle a tus amigos en qué estado te vio tu familia o simplemente llegaste a tu piso de estudiantes y ese simple paso de abrir la puerta de la casa, se contará como si de una autentica epopeya heroica se tratase. ¿Qué imagen le daremos a nuestra maravillosa ciudad? No me extraña nada que la gente del norte, sobretodo, nos defina con el tópico de flojos y borrachos que siempre están de fiesta. La culpa no es del tópico, la culpa es nuestra. Bueno, mía por lo menos no. Lo siento mucho prefiero ser una aburrida antes de que mi comportamiento me arrastre a en un futuro, posiblemente, tener que pertenecer a la asociación de alcohólicos anónimos, lo siento pero paso.
Otra observación, ¿por qué todos los "importantes" de este país vuelven la cabeza a este comportamiento tan peculiar de nuestros jóvenes? Un dato curioso, la rae no ha omitido esa palabra a pesar de ser una realidad evidente que viene dándose desde hace unos años y la rae sí se ha preocupado de escribir sólo o solo, lo siento amiga (antes respetable) seguiré haciéndolo por la vieja usanza . Empezamos por la rae y podría continuar. Señores políticos ¿por qué no multáis a estos personajes que la hacen? Os sacaríais una buena pasta. Claro que es menos peligroso multar a gente que simplemente se fuma un simple cigarro en su tiempo de descanso o que simplemente conduce a algo más de 110. También os conviene ya que mientras nuestros jóvenes, y por tanto nuestro futuro, no piense ustedes seguiréis haciendo lo que os salga del alma. Por tanto, mientras el noventa por ciento de los jóvenes se emborrachan el diez por ciento sobrante se muerde la lengua y no tiene más remedio que contemplar el panorama y con la cabeza gacha pensar: ¡Esto es España!
Este texto va dedicado a ese diez por ciento y a algún que otro del noventa, que sé que aunque se lo pase por el forro al menos habrá tomado conciencia si lo lee.
martes, 22 de marzo de 2011
Aferrarnos a un clavo
Hay días en los que la luz de la razón desaparece y te rodeas de oscuridad. Entonces una vez allí, no sabes lo que hacer. Te has creado tu vida, tu camino pero también se ha formado solo. Hay cosas que podrían cambiar, pero estamos tan acostumbrados a ellas que tenemos miedo a dejarlas. Aferrarnos a algo duele y más si es un clavo ardiendo que te hará llagas, y lo sabes perfectamente, pero el miedo de que al dejarlo nos duela más es lo peor. También estamos ciegos, en ese momento duele pero vemos mejor las cosas buenas que quizás no sean ningunas pero las vemos.
viernes, 18 de marzo de 2011
prosa vacía
Con los años aprendí a amar menos y a llorar en silencio. Cuando la luz de mi habitación se apagaba y los sombríos brazos de la soledad me arropaban, y la única caricia eran las de mis lágrimas recorriendo silenciosamente mi cara. Cuando la oscuridad de mi habitación se quedaba pequeña comparada con el gran hueco que poseía mi corazón. ¡Por ti! ¿Entiendes? ¡Por ti! Amor, eres tan cruel, eres cruel sin quererlo porque, aunque no lo sepas, tengo miedo, miedo de perderte sin tenerte, miedo de que tu amor sea una falsa y miedo de mis sueños por no saber a quien dedicarlos. Porque yo sé gritar con los labios cerrados y ahora mismo ¡grito! Dolor, ¿Por qué te has aliado tanto a mi?
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