martes, 3 de abril de 2012

Papel


Un papel. ¿Qué es un trozo de papel? ¿Qué es si no un trozo de árbol que, un día aterrado por la humanidad, fue cortado para convertirse en aquello blanco que vemos con trazos de tinta? ¿Y las letras? ¿Qué decimos de ella?

Podemos decir que no es solo un trozo de madera o una tinta negra con una perfecta caligrafía. Es un viaje al pasado, es una parte de ti, es tu huella, una identidad única y tuya, es como un hijo que cuidamos como el más preciado oro cuando en él se muestran los sentimientos más importantes de nuestras vidas, es un pedazo de tiempo arrancado de nuestra libreta de la vida, es un manojo de pelo que vamos dejando aquí y allá porque necesitas desprendente de él. Es un perfume dulce y suave que deja un recuerdo de un dormitorio olvidado, de una persona, de un amor. Es un folio, es una libreta, es una carta, es un libro, es tu vida.

¿Y ahora? ¿Qué piensas del envolvente papel que decora y comprende el mundo?

Desesperanza


Quizás sea imposible acallar esta conciencia que no deja de vomitar palabras que me dijiste en su día. Probablemente sea tan estúpidamente madura para no escucharlo con una canción mientras me tapo los oídos. ¿Qué se debe de hacer al ver que una pobre inocente se encamina al verdugo que tú ya conoces? Nada. Callar, agachar la cabeza, resignarse y suspirar por lo que ha tocado. Intentando no arruinar el futuro de quién destruyó mi pasado.

Forzar una sonrisa no es tan fácil como parece. Primero, debemos sentir que mientras el alma tira hacia abajo, los músculos de la cara se tensan hacia arriba y te das cuenta de que la polea de la esperanza se perdió hace bastante en el camino de vuelta a casa.

Pero eso no es lo más importante. Lo más importante es el peso de las cadenas con su bola de recuerdos que van rozando por el sentimiento, desgarrándonos más y más las carnes, haciendo que se nos contamine y se nos llene de gusanos y huela a putrefacción a los pocos segundos. Tambaleándonos de un sitio a otro, sin orientación ninguna. Aunque eso no es lo peor aún, es la angustia de un silencio oblicuo en la noche mientras lanzo un grito al cielo directo.

lunes, 2 de abril de 2012

A ti, cariño

¿Qué se siente al saber que tu vida es una mentira? Fue una trampa más y yo caí en tu sucio juego. Puedo decir que me llené hasta los codos de tu sucia mierda, porque de tu boca solo podía salir eso.
No, ya no. Ya no me duele como antes o quizás sea este estúpido dolor de cabeza el que me impide decirte las cosas clara. ¿Dónde quedó tu humanidad o tu estúpido corazón enamorado? La mentira duele pero utilizarla dos veces con personas diferentes....Y yo me siento incapaz de ayudar para que no sean otra estúpida ficha de este estúpido juego.

Pero, verdaderamente, la culpa la tengo yo por hacer caso a unas súplicas desesperadas desde un corazón que no sabía amar porque nunca conoció el amor. Y así, es como te gusta venderte.

sábado, 24 de marzo de 2012

Cuando un hombre se va, se queda una heroína


Yo soy aquella reina que ni las llamas que provocó Nerón borraron tanta vergüenza y tanto mal acumulado en un sólo hombre. Yo soy aquella mujer valiente que no estuvo dispuesta a sufrir una tortura como la de Tántalo. Soy esa que al ver la huida silenciosa del amor provocó un grito desesperado de la muerte. Yo, que al pensar que estaba en los brazos de Morfeo, pataleaba contra esa vieja canosa sentada en mi pecho.

Culpadme si queréis. Podéis llamarme cobarde por querer visitar a Caronte. Mi único fallo fue ofrecer mi cuerpo y mi alma a quien Cupido ofreció doradas saetas.

He conocido a Fama y nunca me traicionó. Mas hoy si no doy fin a todo la poca dignidad que dejas, ¡oh, Eneas!, se irá contigo.

Yo que tan bien respeté a los Dioses. Mis lágrimas no hacen más blandos sus inmortales pechos.

¿Por qué yo que tanto te di? ¿Dónde fue el recuerdo ruín de tus alegres noches? Ya veo que vas dejando atrás mis recuerdos como dejas mi reino.

Llevaré todos tus enseres para que las llamas borren toda la vergüenza que me dejaste, que desaparezca todo el daño que recibí, que cenizas sean todo lo que has tocado aunque ello signifique mi muerte.



"La sangre que derramaré harán de mí una auténtica heroína"

martes, 13 de marzo de 2012

Amor, amor, adiós

Hola amor. Te quiero. Jajaja. No. ¿De veras? Estupendamente ridículo. Filosóficamente moral. ¿Dios? Mínimas reglas absolutistas. No, no, dejalo. Te amo. Tu piel puede saber a miel. Ya lo sé, ya lo hice antes. Amor enclaustrado en tu cocina. Papeles y un loco loro que se te parece. Proyectos ridículos de futuro que se quedan en palabras. Plaf. Ida sin vuelta. ¿Cuando? ¿Donde? Respuesta ridícula de pregunta aún más ridícula. Lágrimas, lágrimas, lágrimas. Mar inmenso salado de fluido corporal. Fuerza, fuerza, fuerza. Palabras destructivas. Daño, dolor, odio. Adiós.

lunes, 5 de marzo de 2012

Maldito canalla

Sus ojos se veían diferente. Ya no era esa niña asustadiza y había perdido ese atisbo de inocencia que tanto me cegaba. Ellos me causaban devoción. Ya no eran como antes, pero causaban la misma admiración en mí.

Habían cambiado pero yo seguía siendo el mismo, al igual que ellos. Ahora me miran con una gran soberbia, nunca los había visto así. Sinceramente no sé si alegrarme. ¿Qué le habrá pasado a aquella niña? Niña. Ya no. Ya no lo es. Siento miedo al mirar a ellos directamente. Miedo a que ellos me hablen y me cuenten la historia de la niña, de esos altivos ojos que ahora me miran.

Recuerdo que no pude fiarme de ellos la primera vez. Ahora me dan miedo. Miedo porque me traspasan el alma y miedo porque sé que bajo esa apariencia altiva se esconde un corazón dañado. ¡Maldito el autor de tal fechoría! Canalla aquel que cambió el rumbo del mar de tus ojos y los convirtió en lluvia para luego dejar paso al desierto y más tarde al gélido hielo.

sábado, 3 de marzo de 2012

Recuerdos


Llegará el día en que te arrepientas. Te arrepentirás de no haberme dicho todo lo que yo hubiese querido decirte pero que tú nunca me dejabas. Te arrepentirás de haberme mirado tanto y haber hecho tan poco. Y suspirarás el doble cuando tus oídos ya no escuchen mi voz, ni tus ojos vean mi sonrisa.

Cuando las canas te empiecen a asomar por tus cabellos y tus ojos negros muestren un gran cansancio, pensarás. Pensarás en qué hubiesemos sido si hubieses hablado y me echarás de menos. Sentirás que la oscura noche se precipita sobre ti mientras que la soledad te acompañará. La soledad es una falsa amiga. Creéme. Ella únicamente con sonrisa irónica y burlona te comenzará a enseñar unas fotos. Esas fotos no existen. Son fotos que te gustaría tener. Son fotos que nunca tendrás. No las llames fotografía, llámalas de otra forma, llámalas recuerdos. Y mientras esta amiga, tan querida por ti ahora, te las vaya enseñando sentirás que se te van clavando más y más en el alma. Se incrustarán como pequeños cristalitos que te harán daño y te harán sangrar el alma. Eso, querido, eso se llamarán lágrimas.